if this is the last dance…
escrito por nosomosnovios djs el 03/May/2010a las 16:35
Qué difícil escribir este último post. Me pasa igual todos los años. Y encima con lluvia. Esa lluvia que nos ha tenido con el alma en un puño hasta el último minuto del festival. Pero si al final lo hemos logrado, un teclado de ordenador no va a ser obstáculo para mí. Faltaría!
Hagamos un breve resumen del festival, entonces:
Jueves:
Primer día, primeros nervios y primeros amigos. Sorprende pensar que los Dorian estuvieran inquietos, con la inseguridad de si la gente iba a animarse a venir al festi siendo jueves. Nosotros sabíamos que sí. Y así fue. Geniales Anika Sade, los Fedes y Klaas, serios en el escenario y la mar de divertidos detrás. Zoé grandes estrellas de ultramar que demostraron en el escenario el porqué de su fama. Y final de fiesta con amigos. Entregados ellos y emocionados nosotros. La primera vez en el año que pudimos mirar desde la pasarela las montones de cabezas que abarrotaban la plaza. Primeras apuestas sobre número de asistentes. Y miles de teorías absurdas sobre cómo contabilizarlos. Apuestas y risas, qué nos quedaba! Primera noche y primer éxito, que no es poco.
Viernes:
Llegada relajada a Barcelona de algunas bandas (avanzadilla de Raveonettes incluída). Llegada accidentada de otras, apurando hasta el último minuto para recuperar sus guitarras. Menos mal que Los Punsetes son igual o más divertidos en personas que en canciones. Y unos musicazos como la copa de un pino. Ni prueba de sonido ni Fenders propias. Préstamos de Triángulo de Amor Bizarro y conciertazo. Con las guitarras calientes tampoco les costó a los gallegos rematar la noche y dejar el listón aún más alto. Si ellos dicen que el 2010 es un Año Santo, no seremos nosotros los que lo neguemos. ¿Cómo negarle alguna cosa a estos chicos? Más majos que las pesetas y divertidísimos. ¿De dónde sacarán esas letras entonces?
Grandes sopresas de viernes a primera hora. Geniales, espontáneos y cañeros The Last 3 Lines. Catalanes del todo, pero podrían ser americanos. Que les pregunten por qué me dirigí a ellos en inglés si no. Luego resolvimos el entuerto y tan felices. Atentos a ellos. Y no se quedaron atrás Men Among Animals, demostrando (una vez más) que no sólo hace frío en el norte. Divertidos y entregados, se olvidaron uno de sus pantalones blancos en el backstage (¡?). Le encargamos a los Punsetes, como iban poco cargados, que se lo devolvieran al hotel. Muy majos ellos, nos hicieron el recado.
Sábado:
Día estupendo, sol y calor a pesar de las predicciones. Abren Estúpida Erikah con la plaza más llena que nunca a primera hora. Suben al escenario las encantadoras hermanas Álvarez. Parece que han dejado atrás la rabia de Undershakers y se han quedado con sólo lo bueno de la vida. Unos amores de banda, vamos. Y cantan y tocan de maravilla, así que no sería culpa suya la lluvia que empezó a caer al fin. Todos la esperábamos en realidad, aunque no la queríamos en absoluto. Fans fieles que resistieron hasta el final del concierto. Otros corrieron a refugiarse bajo techado. Para luego volver, eso sí. Peores momentos de la vida. Se suspende el festival. Se suspende de verdad. Durante más de un cuarto de hora pensamos y pensamos qué hacer. Teresa, Ibón, Joan y Tito calentando motores sin perder la esperanza. De momento no se toca. Estiramos al máximo el cambio de instrumentos. Y finalmente decidimos que sí, que van a tocar. Y los Single suben al escenario con el doble de ilusión, hemos visto el final muy cerca. Su concierto vale doble ahora. Teresa encanta con su savoir faire y las canciones se meten por la piel y obligan a mover los pies. Y la cabeza, como poco. Todos acaban bailando tímidamente en el escenario. Qué tierna y divertida estampa. Y por arte de magia deja de llover, una tregua milagrosa que permite que la banda más esperada de la noche (para algunos, de la vida) pueda hacer lo que ha venido a hacer. Demostrar porqué están donde están. Durante un rato (de esos que parecen eternos) los Raveonettes se volvían a casa sin tocar. Y nosotros nos imaginábamos con los ojos llenos de lágrimas. Pensando que no podía ser, que no era justo que todo el esfuerzo y la ilusión se fueran a tomar por saco. Más nervios. Y triunfo final. La banda más cool del mundo sale del camerino, sube las escaleras y aparece en el escenario. Empieza el espectáculo. Abrazo a Gemma. Cuando parece que no a veces es que sí. Y miras el montón de gente que tienes delante de ti y te das cuenta de que, al final, todo vale la pena. Fin de la historia.
Sólo nos queda dar las gracias a todos los que habéis venido al festival. Sois igual de importantes el público, invitados, periodistas, camareros, técnicos, cantantes, bajistas, runners improvisados, colegas, familias, hijos y faunas varias. Si hubiera faltado gente por alguna de estas partes, no hubiera sido lo mismo. Hemos vivido unos momentos muy intensos, de muchísimos muchísimos nervios. Pero nos hemos encontrado en ese “tortuoso” camino con gente absolutamente encantadora que ha hecho que el esfuerzo valga la pena. Mucho más que eso. Gente que ha convertido La Plaça Odissea en algo más que un festival. Para mí (y para muchos más, estoy segura) es algo inolvidable ya. Gracias, amigos.
No quiero despedirme sin citar algunas personas en especial. Compañeros que han demostrado estar ahí, personas que te emocionan con su pasión y su entrega. Y por las que olvidas todos y cada uno de los problemas. Manu, best runner ever. Joan, que no es tan serio como presume. Esdras, Alfons, Ricard, Juanito y Toni, siempre con una sonrisa. Montse y Nuria, que tienen el poder de dar abrazos en los momentos clave. David, periodista-topo infiltrado del Depo. Jorge y sus croquetas del año que viene. J. Sergio. Jaume, fotógrafo oficial con móvil, el tío más enrollado bajo la lluvia a las 2 de la mañana. Dani, por supuesto. Sobran las palabras, él lo sabe. Y Gemma. Ella sí que es la gran sorpresa del festival. Y lo es más cada año. Todos y cada uno de ellos trabajan con nosotros y también son ya amigos. Faltan muchísimos, no cabrían en este post. Pero todos sabéis quiénes sois. Mil gracias, de verdad, por este regalo que llamamos La Plaça Odissea. El año que viene, más. Seguro.
Fotos: Germán Parga











Imagen: © Julio Lozano/Día de la Música/Heineken